MAMBA: para reflexionar de otra manera

January 24, 2019

 

 

Es distinto, incluso discriminado. Pero no deja de tener su magia.

 

¿Qué es lo que hace al arte moderno tan especial? En primer lugar, hay que entender que no tiene ni una lógica cronológica que lo rige, ni una tradición que lo respalda. Tampoco cuenta con una temática o figuras o trazos específicos que deben estar presentes en sus obras.

 

“Arte moderno” es experimentar. Es una fusión (de más) de una sensación - que no necesariamente tiene que ver con el sentido de la vista- con la obra en cuestión. El arte moderno, como lo hacían las vanguardias impresionista y post-impresionista, invita a la reflexión. Sólo comprendiendo esto es que se pueden eliminar las etiquetas despectivas que se suelen colocar a las manifestaciones artísticas modernas  y, por lo general, a sus creadores.

 

Aunque este tipo de arte no sea de nuestro mayor agrado, o pese a que no tenga la convocatoria que tiene un sitio como el Louvre parisino o la National Gallery de Trafalgar Square, hay una realidad: está entre nosotros. Incluso, hay competencias y rankings entre los mejores museos contemporáneos alrededor del mundo. No se puede desestimar el valor que hay dentro de los mismos. Resta un sólo camino por recorrer y es el de abrir la mente para poder conectarse con la obra desde otra perspectiva.

 

Hay, por lo menos, 17 museos de arte moderno en el mundo. Desde países latinoamericanos como Argentina, Brasil y Colombia hasta países europeo-occidentales como Francia, España e Inglaterra, todos tienen un rincón especial con muestras temporarias y permanentes de arte moderno.

 

Aún más, si se consideran también los museos de arte contemporáneo, las galerías y muestras del mismo alrededor del mundo, se suman alrededor de 105 sitios más. ¿Será que después de todo el arte moderno es más  que “basura sin sentido”?

 

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA) está en el barrio porteño de San Telmo pero en sus inicios era una tabacalera. Por un precio casi simbólico, es posible acceder a contemplar las obras y participar de las visitas guiadas que se hacen. Las instalaciones, por otro lado, cuentan con espacios especiales para realizar talleres, para deleitarse con un café y para aprender a través de libros en la sala de lectura.

 

Colecciones en el MAMBA para ver, fotografiar y disfrutar

 

“Reina de Corazones”, de Delia Cancela. Es una exposición que acompaña toda la trayectoria de la artista. Siguiendo siempre al arte pop y bajo el rótulo de “vanguardistas”, todas las obras que están dispuestas en el MAMBA tienen la intensidad de los colores, las formas, los motivos y las temáticas.

 

Personalmente, si hay algo que disfruté de esta colección es la “actualidad” de las obras. Me refiero a que, si bien cuentan con décadas de antigüedad, podría decirse que son sumamente “(#)instagrameables”: entran a la mente - en exceso, claro está- por los ojos y  también a través de las lentes de las cámaras de celulares.

 

Lo que resalta de esta obra no es solo su fuerte impronta femenina, sino la pasión en sí. Ese perfume de mujer está impregnado por doquier. En cada dibujo, grabado y textil que se encuentran en la sala de planta baja del MAMBA, hay delicadeza (no aquella relacionada con la “fragilidad”; se trata de dulzura y diplomacia a la vez).

 

A su vez, es interesante ver el traspaso de los intereses de Delia representados en sus creaciones según pasan los años.  Sentimientos, moda e incluso una filosofía de vida ligada a la fuerza interior de cada persona, son solo algunos de los distintos temas de los que trata la colección.

 

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires cuenta, cuenta ahora con sus muestra permanente en “modo público” en su primer piso. ¡Vaya que la disposición de las obras me recordó a aquella en el Tate Modern londinense! Hay que detenerse a mirar y a comprender cuál es la propuesta del artista, porque así se valora realmente lo que se muestra.

 

“Una llamarada pertinaz” tiene, entre sus 300 obras de distintos artistas,  algo que eclipsa. Serán los materiales, quizás sean los colores utilizados. Hay una serie de elementos que llaman la atención de quien los observa al instante. Es un recorrido por un arte vanguardista que reclama constantemente ser reconocido como institución. En mi opinión, el hecho de que el museo haya sido restaurado en los últimos tiempos, pone de manifiesto que  lo logra.

 

Nuevamente en gran parte de este piso del museo se muestra que la actualidad convive con el pasado. Las obras llaman a ser fotografiadas y a ser exhibidas a través de las redes sociales. Una que particularmente me encantó, parecía a simple vista un “pentagrama”. Acompañada junto a unos auriculares y una experiencia auditiva, cuando uno se acerca a la obra puede reconocer que cada línea del pentagrama es, ni más ni menos, que una línea de una noticia recortada de un diario. ¡Una historia contada con música!

 

Se sobreentiende que  no hay que dejarse engañar por una impresión rápida e instantánea  de las obras: hay que leer de qué se tratan mínimamente, porque “no todo es lo que parece”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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