MNAD: EL ESPLENDOR EN PASADO & EN PRESENTE

May 13, 2018

El "ir a un museo" no tendría por qué verse como una actividad pesada y aburrida. Si este sitio es "denso", lo es sólo en cuanto a la información y las riquezas que lo conforman. 

 

No está en Austria, ni en Alemania; tampoco en Francia. Ni mas ni menos, Buenos Aires, Argentina. Un “zoom” en el mapa es suficiente para distinguir que el Museo Nacional de Arte Decorativo (“MNAD”) se halla en el barrio de Recoleta: otra gema de la ciudad  que demuestra que los restauradores de obras de arte, arquitectos y diseñadores no son solo artistas; sino magos. 

 

¿Qué hay detrás de ese portón imponente? Es museo desde 1937, pero por siempre mostrará que tiene la esencia de un palacio. Lo mandaron a construir en 1910 y hasta ser patrimonio estatal fue hogar de una familia aristocrática de la época. La misma estaba compuesta por el diplomático chileno Matias Errázuriz y su mujer Josefina de Alvear (quien era prima hermana de Marcelo T. de Alvear: presidente de la Nación Argentina entre 1922 y 1928). 

 

El matrimonio, años previos a la edificación de su hogar sobre la avenida Libertador, vivió años en Francia. Fue allí donde recibieron gran influencia del arte europeo del siglo XVIII y se interesaron por piezas de colección. Inclusive, por el paisajismo: Sus jardines (restaurados en 2015 pero manteniendo su particular definición) y salones resguardan ese aire al Palais de Versailles del Antiguo Régimen.

 

Por otra parte, el rol de “embajador” de Errázuriz permitió que fuese adquiriendo, de distintas regiones europeas, obras de estilos completamente distintos, inclusive del tipo “oriental”

 

El MNAD funcionó como residencia; pero también como Embajada de Chile como “club social” de la élite de la década del ’20. Toda esa magia se perdió tras el fallecimiento de Josefina de Alvear en 1935. No obstante, este sitio prevaleció - y lo hace hasta aún hoy - como albergue de objetos invaluables . En 1949, llegó a modo de donación un reloj que perteneció a Luis XVI y a Maria Antonieta hasta la Revolución de 1789. Según investigué, el propio reloj plasma en sus figuras la unión entre Austria y Francia. 

 

Dejando la historia de lado, veamos el Palacio/Museo con nuestros ojos de turista. ¿Cómo se puede disfrutar a pleno de su visita?. Acá van ciertas recomendaciones:

 

Acercarse al MNAD un día soleado, porque sólo así permiten el acceso a los jardines.

 

✽Dar una vuelta al sitio con información a mano: uno puede descargarse la App “Dozzent” (disponible para App Store y Android). Esta funciona tanto para centros culturales de Argentina como para otros países americanos; y ofrece una colección de audioguias, data y  planos disponibles en modo online u offline. Si uno ya sabe de antemano que recorrerá el MNAD con ese entusiasmo por querer “saber todo”, es recomendable descargar los archivos con WIFI antes de llegar al Palacio. Hace muy enriquecedora la visita. 

 

✽Averiguar qué exposiciones están disponibles en el subsuelo. Aún más, qué talleres se están realizando. En el  sitio oficial de MNAD en Facebook, hay buena interacción entre usuarios y la institución. Resuelven rápido consultas y proporcionan más información que el propio sitio web oficial. 

 

✽Chequear horarios de visitas guiadas: como siempre, estas tienen sus pros y contras. Es el sacrificio que uno hace: en pos de “conocer más”, se tiene “tiempo limitado para explorar y observar en detenimiento”. Las hay en español, ingles y francés. En estos dos últimos idiomas, el precio es $60 por persona. 

 

✽Averiguar si abre feriados específicos. Los lunes, de por sí, permanecerá cerrado. 

 

El recorrido que hicimos por el museo fue independiente; de hecho no teníamos idea de la historia, menos de su contenido. Eso no nos detuvo a la hora de irnos con una clara imagen visual de lo que era para una familia vivir rodeada de riquezas. ¿A qué le prestamos atención?

 

Por un lado, a esa mezcla compuesta de cuero,  piedra, mármol, porcelana, roble, tapices que revelan relatos mitológicos, vidrios espejados  y, por el otro, a  esa obsesión por los colores rojo, bronce y plata que impregnan el Palacio de arriba a abajo. En su conjunto, hacen del mismo una idéntica representación de la dependencia de una familia respecto de “lo que estaba de moda” en Europa a principios del siglo XX, pero también de la idea que flotaba por esos pagos de lo que “era necesario tener para ser digno de la clase aristocrática”.  

 

Con esa perspectiva, con esos “anteojos” puestos, uno lo ve todo:

 

La influencia y la importancia de la dimensión religiosa. Por la fuerza que tuvo y tiene el cristianismo en el Palacio, hoy día en el MNAD está exhibida la obra “Jesús con la Cruz a Cuestas”, del pintor conocido como “El Greco” (fue una eminencia artística del periodo que articula el final del Renacimiento y  la “Contrarreforma”). Esta exposición es una manera de celebrar los 400 años que pasaron de la muerte del artista y de recalcar que, probablemente, la familia Errázuriz hubiese estado encantada con tener esa pieza del siglo XVI entre su colección de arte. 

 

Las esculturas de Rodin.El Pensador”, quizás su obra más célebre, tiene su versión en el MNAD. Lo más interesante, no obstante, es que  están disponibles “La eterna primavera” y “El Beso”: ambas fueron hechas por el famosísimo escultor moderno a pedido de  la familia Errázuriz. Inclusive la llamativa chimenea del Hall (de estilo inglés; “Tudor”), iba a ser remodelada por el artista. Sin embargo, según investigué, acordar ese rediseño implicó alrededor de ¡un año!  y finalmente, dado su elevado costo, no se llevó a cabo.

 

↳La devoción por el retrato de los miembros de la familia. A modo de curiosidad, en una de las salas del piso superior del MNAD están disponibles miles de “miniaturas”, que eran un modo de llevar con uno mismo imágenes de seres queridos o de aquellos con  quienes se mantenía una lealtad política. Este tipo de registro de las personas fue una marca registrada del siglo XVIII, que logró democratizarse y llegar a distintas capas sociales -no sólo  abarcaba ya  a la élite- antes de ser reemplazada por la gran invención de la fotografía. Lo divertido del museo es que ofrecen lupas con luces LED para poder observar de cerca las dedicaciones y los rasgos específicos de cada miniatura, ya sea del retrato en sí o de su marco o relicario; es decir, la superficie donde se la guardaba.

 

No hay que olvidar que, pese a que a que el Palacio de los Errázuriz mantiene colecciones permanentes de muchos objetos que plasman lo que era su vida cotidiana, hoy también cumple la función de centro de exposiciones temporales que están relacionadas con el diseño de algún modo. 

 

En mi visita al MNAD, tuve la posibilidad de dar una vuelta por el subsuelo y conocer “Archipaper: dibujos desde el plano”.  Disponible desde abril hasta mayo de 2018, esta muestra propone volver a pensar en cómo el dibujo sigue siendo una técnica esencial que nos constituye día a día. De tal modo, se exhiben los bocetos de proyectos que fueron concretados en distintas ciudades del mundo, y a su lado la explicación de cómo fue pensado. El objetivo, a fin de cuentas, es volver a reflexionar sobre la raíz de toda obra arquitectónica.  Es retornar a ese “modo del pensar” que no requiere de las palabras. 

 

No te pierdas la posibilidad de apreciar un espacio cultural con todas las letras (MAYÚSCULAS).

 

=MÁS INFORMACIÓN=

 

Dirección: Av. del Libertador 1902.

 

ENTRADA GRATUITA.

 

Horario: Lunes cerrados; de martes a domingos, de 12:30 pm a 7 pm. 

 

Webhttps://museoartedecorativo.cultura.gob.ar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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