QUÉ VER EN LA "CIUDAD NAÚTICA"

March 24, 2018

Cuando a uno le dicen que hay un lugar en el mundo donde los autos se reemplazan por góndolas, las calles por vías acuáticas y los colectivos por barcos, en la cabeza se produce una imagen bastante alejada de la realidad. No entendemos cómo es esto posible. ¿Acaso un sitio  se puede hacer llamar  “ciudad”  cuando en el los semáforos, las sendas peatonales y las señales de tránsito no son protagonistas?

 

La respuesta es obvia, y Venecia es única en su especie. Nació de una zona pantanosa en el año 421., y a partir de entonces se convirtió en un escenario histórico. A diferencia de lo que sucede con muchos otros sitios de Europa, donde los museos para conocer abundan, pienso que Venecia es un lugar para la vista.

 

 

Con 1 día y medio, se puede armar un itinerario súper completo como para disfrutarla en su totalidad. 

 

Primero lo primero: ¿qué es el “vaporetto”? Palabra que en español significa “transbordador” o “ferry”. Uno llega a la estación de trenes Santa Lucía y  en la salida ya puede ver la parada de estas barcas que cargan y descargan gente a una velocidad luz. El vaporetto es  la estrella del sistema de transporte público de Venecia (también existen taxis acuáticos) y es casi inevitable tener que comprar un pase para recorrerla. En realidad, es una atracción. Son 25 líneas en total, y además de recorrer el Gran Canal de una punta a la otra, te lleva hasta Burano, Murano, Giudecca y el Lido de Venecia; las islas de su alrededor. Todas estas, cada una con sus encantos. 

 

Uno puede comprar un boleto para usarlo dentro de una hora (cuesta €7), o bien puede adquirir pases ilimitados (para andar por todos lados) por tiempos determinados ( para 12 horas: €18,  para 24 horas: €20, para 36: €25). 

 

El verdadero desafío de Venecia, para mí, no es entender lo anterior sino cómo evitar perderse. Mal humor, insultos, cansancio: todo eso se puede pasar de largo si uno comprende cómo desplazarse y orientarse. Para eso, es práctico tener espacio en la memoria del celular para descargarte los mapas disponibles sin conexión a internet. (Aprendé cómo siguiendo la información de La Caravana ☞ Sólo hacé click AQUÍ   )

 

Ahora sí: ¡ hora de recorrer! ¿Por dónde empezamos?

 

PRIMERA PARADA: MURANO

 

Creo que una de las claves de mi visita a Venecia estuvo en llegar antes a lugares que luego estallan de gente. Por ejemplo, se puede tomar el vaporetto - desde cualquier punto de la ciudad- y llegar a Murano. Este sitio ofrece la posibilidad de ver el detrás de escena de una de las artesanías más tradicionales de la región del Véneto: el vidrio soplado. 

 

La elaboración de figuras de cristal es un arte que viene captando la atención de Europa y del mundo entero desde la Baja Edad Media.  Murano cuenta con exposiciones gratuitas de esta técnica- otras pagas-, que no duran más de 20 minutos, y cientos de lugares donde se pueden comprar productos terminados de este material.

 

También es un lugar que resalta por sus casitas pintadas de colores vibrantes: es una costumbre que surgió a raíz de la necesidad de la gente de distinguir su casa en los días de niebla. 

 

SIGUIENTE PARADA: LIDO DE VENECIA

 

¡Es imperdible este islote! ¡El  más cool  y el más moderno del Véneto! Las flores de las macetas colgantes de las ventanas, la prolijidad, la organización de esta pequeña porción de Venecia… todo lo hace único. Para los días de verano, te espera ¡con una playa! Esto es realmente un “plus”; es un lugar para descansar un rato en medio de tantas idas y vueltas.  Aquí hay balnearios privados y públicos, inclusive. Si hay algo que me fascinó fue que a lo largo de esta isla  hay senderos como para salir a correr. Este lugar es  una bocanada de aire fresco en todos los sentidos. 

 

TERCER PARADA: SAN MARCO

 

Acá está el corazón de Venecia, compuesto por la Plaza San Marco, la BasÍlica y el Palacio Ducal. No tuve oportunidad, pero parte de la gracia de esta zona es verla inundada. El templo es de estilo bizantino (la entrada es gratuita y cierra a las 17- salvo domingos, que cierra a las 16) y creo que hay que dedicarle aunque sea unos minutos para  admirarla por dentro, porque los  mosaicos que tiene son fantásticos. Como todo lugar de culto, las mujeres deben entrar debidamente vestidas

 

Sinceramente, esta zona fue la que menos me gustó. Me pareció sucia, ante todo, porque está repleta de palomas. Lo que tiene de interesante, por otro lado, es que es el sector más comercial de Venecia. Esto aplica tanto para lo gastronómico como para otro tipo de compras.

 

CUARTA PARADA: I GIARDINI DELLA BIENNALE

 

Hay que ir caminando desde San Marco hasta estos jardines. En este camino, te encontrás con el Puente de los Suspiros: hecho en el siglo XVII, conectaba una prisión con el resto del Palacio Ducal. Supuestamente, los “suspiros” son los anhelos de libertad de los presos que lo atravesaban, quienes se hallaban rumbo a su sentencia de muerte. Sólo es posible cruzarlo si se ingresa al Palazzo.

 

Siguiendo el trayecto, nos acercamos al sitio sede de “La Bienal de Venecia”. Es una organización fundada en 1865 que hoy día se dedica a promover las artes e investigar sobre ellas en sus distintas ramas: arquitectura, danzas, música, cine, teatro, pintura e incluso trabaja con archivos históricos. De aquí que se puede comprender, además, la fuerza que cobró a nivel internacional el Festival de Cine de Venecia, el más importante en su categoría. Un extra acerca de este evento: su idea principal es resaltar la esencia del cine, tanto como industria como entretenimiento. Se empezó a realizar en 1932 pero su carácter de glamour y prestigio lo adquirió recién en 1935.

 

Los jardines que se extienden a lo largo de la punta de San Marco son bellísimos. Inclusive la costanera es atractiva como para quedarse un rato mirando como pasan los vaporetti de un lado hacia el otro.

 

QUINTA PARADA: RIALTO

 

Con ferry de por medio, llegás al hormiguero de Venezia. Sea temprano por la mañana, en medio de la tarde o ya de noche, el  puente de Rialto  soporta encima vaya a saber uno cuántos turistas. Es de piedra, data de 1591 y fue el reemplazo de otro puente de madera. Anteriormente, ya había habido estructuras que habían sufrido derrumbes y/o incendios. 

 

DescubrÍ un lugar increíble para observar el Gran Canal desde las alturas: se trata del “Fondaco dei Tedeschi”, palabras tanas que quieren decir “almacén de los alemanes”. Es una tienda al mejor estilo Galerías Lafayette que tiene una terraza en su último piso. Una impecable vista disponible sin costo alguno y que es poco conocida por los turistas. La súper recomiendo. 

 

Para ver algún detalle histórico más de Venecia, está la casa de Marco Polo. No se puede apreciar más que su exterior, pero para mentes con intriga, es un sitio más para ver. 

 

ÚLTIMA PARADA: CANNAREGIO

 

Dicen que es la “zona de los bares y la vida nocturna”, y no estoy de acuerdo con eso. Hay locales y alguna que otra opción para comer, pero no se compara con absolutamente nada. Aún más, cierra todo temprano. Los únicos locales que permanecen con sus puertas abiertas se asemejan mucho a los del Chinatown de Nueva York. Lo considero una parada porque es lindo subir y bajar por los puentes de Venecia: puede haber Palazzos, fachadas de edificios e incluso otros sitios que pueden ser muy vistosos. 

 

Venecia es única y su particularidad amerita una visita por efímera que sea. Después de todo, como todas las ciudades italianas, su cercanía a la estación de tren la hace próxima a cualquier parte de Europa. No hay por qué perdérsela.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 


 

 


 


 

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